Entrevistamos a Alex Mellado, ganador de la Primera Mención Honrosa de TransparentArte

Entrevistamos a Alex Mellado

El artista Alex Mellado fue el ganador de la Primera Mención de Honor de la cuarta edición del Concurso TransparentArte, certamen dirigido a todos los artistas nacionales que desde el año 2013 realiza FAVA CHILE en conjunto con el Consejo para la Transparencia.  La obra con la que obtuvo la distinción fue “La lección de arte, transferencias y residuo” (2015), un montaje de 870 diapositivas con imágenes de pinturas del arte universal y nacional, que formaron parte del material pedagógico utilizado en la cátedra de Historia del Arte, para la formación de pedagogos en los años ‘80 y ‘90 en la Universidad Católica de Chile, sede Temuco. Dicho material, rescatado por el artista, se mantuvo guardado por 18 años, inventariado, catalogado y archivado, constituyéndose en metáfora de la obsolescencia tecnológica para todo dispositivo de captura y proyección de imagen.

Como premio, Mellado recibió $1.000.000 de pesos chilenos, y su obra pasó a formar parte de la Colección TransparentArte, un acervo público formado por las obras de arte contemporáneo que cada año reciben el primer lugar y las dos menciones honrosas del concurso, y cuyo objetivo es formar un acervo cultural y patrimonial para Chile que perdure en el tiempo, y propicie la construcción e institucionalización de una cultura de la transparencia.

“Toda acción que promueva la reflexión es siempre un aporte, en todas las áreas del conocimiento, desde el arte por supuesto que es necesaria la reflexión de dichos valores, su observación sensible, y su interpretación desde los diálogos específicos. Como sociedad debemos integrar dicha reflexión (arte) y validar su aporte que no siempre es lineal, como se acostumbra desde las inmediateces y obviedades que la mayoría quisiera. El lenguaje del arte es catalizador e impulsor de sentidos, más aun en la idea del proyecto de colección, pues en ella los diálogos, discursos y reflexiones se encuentran en clave imagen y materialidad, las cuales se fortalecen y revelan en el proceso del paso de tiempo”, opine el artista en relación al concurso.

¿Por qué elegiste postular con esta obra en particular?
Es un trabajo especialmente para participar en Transparentarte. Al principio la idea fue el utilizar como base un equipo también obsoleto, una máquina retroproyectora, mueble tecnológico que entrelaza el sentido de la educación por medio de la transparencia en esquema y transferencia de texto, basando el encuentro desde la proyección austera de imágenes de pinturas en los relatos de estudiantes. Más tarde afiné el proyecto con el encuentro con la diapositiva como objeto.

La idea para este proyecto supone realizar un objeto autosuficiente, que no requiera conexión eléctrica ni electrónica fundamentalmente, por lo tanto construir dos módulos con diapositivas adheridas a un vidrio fue la decisión final, integrando la posibilidad de incidencia de la luz natural sobre la imagen resultada, y encontrando en la poética del objeto inutilizado, el sentido de encuentro con su memoria. Es así que el concepto de obsolescencia se apodera del proyecto, la obsolescencia que se aplica a todo dispositivo tecnológico, hoy más perverso que nunca, pues los cambios o actualizaciones de objeto y soportes de aplicaciones tecnológico son programados para su caducidad, situación que se valida en nuestro entorno social.

Por otro lado, cada diapositiva es una imagen (toma) de una imagen; un doble distanciamiento, con lo cual nos preguntamos: ¿es posible acercarnos a la pintura o escultura desde su imagen? Entendiendo que la experiencia de encuentro es más compleja, requiere atención a su dimensión espacial, escénica, contexto y de superficie.

¿Cómo fue el encuentro con este material y cómo surgió la idea de la obra?
El proyecto consiste en un montaje sobre vidrio de 870 diapositivas, material que se encontraba almacenado en repisas del Departamento de Artes de la Universidad Católica de Temuco, que celebra 45 años de historia en la Región de la Araucanía. Se trata de material de apoyo pedagógico obsoleto, que permaneció en dicho lugar por la inercia y distanciamiento naturalizado que entrega el abandono, dramatizado el sin sentido funcional, con la incorporación de las fuentes en redes digitales y su inmediatez y amplitud de recursos.

Fue esmero y esfuerzo por construir un amplio un puente “imaginario” entre estudiantes de pedagogía en arte situados en un contexto de margen (SUR), y el mundo de las Bellas Artes, aquel enciclopédico: Junto con las imágenes en diapositivas del historicismo tradicional universal se integran un grupo de diapositivas del ámbito artístico nacional, empeño por integrar la realidad histórica y “actualizada” del acontecer artístico nacional. Destaca el grupo de diapositivas del arte local, pues evidencia una austera factura doméstica (tomas directa de libros, catálogos y directamente de las exposiciones ochenteras en el circuito galerístico santiaguino lo cual entrega una poética de doble marginación).

¿Qué es lo que te atrajo de este material para trabajar con él?
Cuando observo dichas diapositivas llama la atención aspectos técnicos en su elaboración, especialmente las de Arte en Chile, pues requieren un esfuerzo admirable: un responsable viajaba a Santiago a hacer las tomas, que siempre eran escasas, un máximo de 36 oportunidades, y siempre con la sorpresa de velar o mal ajustar la cámara réflex, que requiere una experticia casi adivinatoria. Es decir, las peores imágenes del catálogo eran las que requerían del mayor esfuerzo.

Las imágenes del arte universal se encuentra en un nivel de preciosismo y calidad técnica industrializada, pues corresponde a catálogos de museo obtenido como suovenir en distintos viajes por los museos del viejo continente realizado por las docentes a cargo de dictar dichos cursos, una de ellas ya fallecida y otra jubilada hace ya varios años. Interesa en su disposición la poética de ello, en sus diferentes capas. Por un lado, como material obsoleto, por otro lado como material histórico y finalmente como fundamento de encuentro con la imagen-modelo para generaciones estudiantiles en el área de las Artes, siempre desde el margen.

Has dicho que tus temáticas están ligadas a la marginación y la memoria,  ¿cómo explicarías esas temáticas en tu cuerpo de obra?
La marginación es un aspecto que se presenta como tensión permanente en el análisis de la historia del arte nacional, desde la instalación de modelos forzados por sobre los fundamentos de origen. Ejemplificador es el relato histórico presente en el abandono de Mulato Gil de Castro frente a un nuevo modelo eficaz en su representación acompañado del aire afrancesado que tan bien se instaura en los cimientos del imaginario local, dejando una marca de idealización y estableciendo una herida de marginación y destierro en el pintor criollo.

En la exposición “LAGUNA MENTAL”, presentada en el año 2010, se establecen elementos que me parecen interesantes como puntos de reflexión respecto a la necesidad de relevar el origen de la pintura en la ciudad de Temuco. Es en este proyecto que se produce un encuentro con la figura de la artista Celia Leyton Vidal, por medio de un grupo de pinturas (junto a otras obras de autores que aún se deben investigar) que se encuentra en las bodegas del Museo Regional de la Araucanía. La artista desarrolla el ejercicio del retrato de hombres, mujeres, niños y rituales mapuches, en los años 40, promoviendo la idea de rescate y proyección de la cultura desterrada por medio de la figura, como testimonio para los hombres del futuro. Objetivo que se entorpece debido al abandono y descuido de las instituciones que están mandatadas para el rescate e investigación permanente de los valores culturales de nuestro país.

Posteriormente, en el proyecto “PARA HABLAR CON LOS MUERTOS”, establecí el encuentro y observación de la animita como testimonio patrimonial presente en el espacio urbano, que representa la fuerza viva del fervor popular, la pugna de validación en el acto de elevar en categoría de “santo popular” a un marginado de mala muerte (asesinos, puñeteros, delincuentes, o pobres victimas violentadas), construyendo marca de sitio, gracias a la sangre derramada, la cual genera la posibilidad de expiar su pecado por medio del favor concedido. Dicho proyecto se presentó como acto pictórico instalatorio en Cementerios de la Araucanía, como sitio de dolor, perdida y contacto con todo lo inefable.

¿Por qué decidiste postular a este concurso en particular y qué significancia le das a este premio en tu carrera?
TransparentArte representa un desafío desde su eje temático, y la referencia tacita de la translucidez como fundamento y guía del proyecto. Por lo tanto el desafío se preestablece para todo participante quienes deben dialogar desde un inicio y en proceso de obra con una propuesta que resuelva con creatividad y profundidad la definición de la significancia de la transparencia en el ámbito social.

Por lo anterior, es que preparé el proyecto en dirección a lo establecido por Transparentarte, como un ejercicio donde la materialidad revele y releve desde la subjetividad los diálogos posibles desde la memoria y transferencia unidireccional de la imaginería en el arte. .

Todo premio en un contexto profesional, representa un reconocimiento primero al ejercicio en particular, pero de fondo se establece al mismo tiempo una valoración al proceso permanente, en las artes además que siempre tiene un dejo de complejidad y desafío permanente.

Una carrera en artes visuales es un trabajo de resistencia, un larga distancia, pues las validaciones ocurren siempre desde la trayectoria y la coherencia en su tránsito. Muy distinto a las inmediateces propias de nuestro tiempo, la cultura de lo “instantáneo” y el fast food. Por lo tanto, el concurso en particular representa la necesaria energía para sostener y desarrollar el lenguaje desde la pintura y su objetualidad.

→ Puedes conocer las obras que componen Colección TransparentArte, aquí.